Mayo arrancó con una señal que los viajeros frecuentes ya conocen bien: los tableros de tarifas en las principales plataformas de búsqueda muestran precios que no se veían desde febrero. El periodo posterior a Semana Santa y previo a las vacaciones de mitad de año funciona como un valle tarifario, un intervalo donde las aerolíneas necesitan llenar sillas y el pasajero tiene margen para negociar con el calendario.
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Seis aerolíneas peleando por el mismo pasajero
La explicación es estructural. Colombia pasó de tener un mercado aéreo dominado por dos grandes operadores a contar con al menos seis aerolíneas compitiendo en rutas nacionales: Avianca, LATAM Airlines, JetSmart, Wingo, Satena y Clic Air. Esa presión competitiva, sumada a la estacionalidad de mayo —cuando la demanda cae entre un 15% y un 20% respecto a los picos de Semana Santa—, empuja las tarifas base hacia abajo.
Desde el Aeropuerto El Dorado en Bogotá, que concentra la mayor oferta de conexiones nacionales, se pueden rastrear vuelos con precios que parten desde los $80.000 COP en ciertas rutas operadas por aerolíneas de bajo costo. No se trata de una promoción relámpago: es el resultado de una dinámica de mercado que lleva años consolidándose.
Las rutas nacionales donde más se nota la caída
Las cifras varían según la fuente, pero el patrón se repite. Bogotá-Medellín y Bogotá-Cali, las dos rutas con mayor frecuencia del país, aparecen disponibles desde $100.000 COP con operadores de bajo costo. En las principales plataformas de búsqueda se registran tiquetes a Medellín desde $82.600 y a Pereira desde $71.500. San Andrés, el destino insular que suele disparar su precio en temporada alta, aparece desde $151.400.
LATAM muestra precios finales desde $196.250 a Yopal y desde $206.370 a destinos como Ibagué y Pereira. Son tarifas que incluyen tasas e impuestos, algo que no siempre queda claro en los anuncios de las aerolíneas de bajo costo, donde el precio base puede crecer bastante al sumar equipaje y selección de asiento.
El efecto de las low cost sobre todo el mercado
JetSmart ofrece vuelos nacionales desde $80.000 COP en rutas como Montería-Bogotá y Montería-Medellín, corredores que hace cinco años prácticamente no tenían competencia. Wingo, que opera desde 2016, fue pionera en ese segmento y obligó a los actores tradicionales a responder con tarifas básicas más agresivas. Avianca, que opera más de 75 destinos nacionales e internacionales desde Colombia, terminó lanzando su propia categoría de tarifas económicas para no ceder terreno.
El resultado neto para el pasajero es un rango de precios mucho más amplio para una misma ruta. Quien viaja ligero y con flexibilidad horaria puede pagar la mitad de lo que paga alguien que necesita maleta documentada y un horario específico. Esa segmentación, habitual desde hace décadas en Europa y Estados Unidos, apenas empieza a madurar aquí.
Anticipación, días de semana y comparadores: la fórmula que funciona
Comprar con tres a seis semanas de antelación para rutas nacionales suele garantizar precios por debajo del promedio. Volar entre martes y jueves reduce el costo entre un 10% y un 25% frente a los fines de semana, cuando la demanda de ocio dispara las tarifas.
Los comparadores de vuelos se han vuelto herramienta cotidiana para los colombianos. Las agencias de viajes en línea y los buscadores especializados consultan cientos de sitios y aerolíneas, lo que permite contrastar opciones en cuestión de minutos. Cada vez más viajeros recurren a estas plataformas para ubicar los tiquetes mas baratos según su ruta y fechas, una costumbre que ha ganado terreno sobre todo entre quienes planean viajes con presupuesto ajustado.
Mayo: ni tan caro como junio, ni tan barato como febrero
Según datos del sector aéreo colombiano, febrero y marzo son los meses más económicos para volar dentro de Colombia. Diciembre, enero, junio y julio concentran los precios más altos, coincidiendo con vacaciones escolares y festividades. Mayo se ubica en un punto intermedio que tiende hacia lo favorable: ya pasó el pico de Semana Santa, la demanda corporativa se mantiene estable y las aerolíneas lanzan ajustes tarifarios para estimular ocupación antes de que arranque junio.
También afuera: rutas internacionales a precios que bajan
La competencia no se limita al mercado interno. Rutas hacia Ciudad de Panamá, Quito, Lima y Ciudad de México han visto una reducción progresiva de tarifas gracias a la entrada de operadores de bajo costo en corredores internacionales. Desde Bogotá y Medellín las opciones se han multiplicado, y programas de acumulación como LifeMiles permiten complementar el ahorro con millas acumuladas en compras cotidianas.
Lo que viene: más frecuencias, más presión sobre los precios
Aerocivil ha señalado que la política de cielos abiertos seguirá ampliándose durante 2026, lo que podría traducirse en nuevas frecuencias y operadores en rutas que todavía tienen poca oferta. Para el viajero colombiano, la tendencia apunta en una sola dirección: más opciones, mayor transparencia en precios y un poder de decisión que hace una década era impensable. Quien se toma el tiempo de comparar, elegir fechas con criterio y entender la lógica tarifaria de las aerolíneas, viaja mejor. Y paga menos.







